Kanebo, la fórmula japonesa para ahorrar

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Coincidiendo con la pandemia vírica conocemos que los españoles, alejándose de patrones característicos, ha elevado considerablemente su interés en ahorrar. Todo ello después de que la pandemia situara el ahorro de los españoles en su nivel más alto en 40 años.

Después de una crisis financiera por la explosión de la burbuja de crédito, en España vinculada a la concesión de créditos hipotecarios, ha seguido otra económica esta vez relacionada con la pandemia producida por el virus Covid-19.

En efecto, la incertidumbre que han generado los dos primeros trimestres de pandemia en 2020 en la economía española, así como en los siguientes rebrotes han cambiado la realidad del ahorro en los hogares del país. Las restricciones, los meses de confinamiento y el miedo a las pérdidas económicas se han reflejado en un recorte en los gastos. Pero, sobre todo, en un aumento considerable del ahorro de las familias españolas. Solamente durante el primer semestre, los hogares han sumado un total de ahorro de 68.359 millones de euros. Unos 34.474 millones es decir, casi el doble de los 33.885 millones de euros ahorrados en el mismo periodo del año anterior.

Entre las personas que nos interesamos en las finanzas personales y/o familiares existe una consigna escrita conocida como la regla del 50-30-20 por ciento. Esta idea, insisto no escrita, no dice que en un hogar el 50% de sus rentas deberían dedicarse al pago de impuestos, bienes, servicios y otro tipo de gastos necesarios para vivir. El 30% se
dedicaría al ocio, aquellas actividades vinculada al gusto y las preferencias de las personas y entre las que podríamos citar temas como: lectura, viajes, teatro, cine, salidas semanales y otras muchas actividades con las que llenar el ocio y dar satisfacción a sus gustos y aficiones. Por último quedaría el 20%, ese porcentaje estaría dedicado al ahorro, aquel que permitirá alcanzar los objetivos vitales. Ese ahorro que el día de mañana se utilizará para cumplir los sueños de la personas o complementar su pensión con la hucha realizada durante años y debidamente rentabilizada, conforme al horizonte temporal y perfil de riesgo.

¿Cuáles son las claves de este método para ahorrar?

Una de las preguntas que más escucho en mis encuentro o conferencias es cómo ahorrar en estos tiempos. Cuando me preguntan sobre ello suelo referirme al Kakebo japonés. El Kakebo es una herramienta que millones de japoneses usan cada día para administrar su dinero desde hace mucho tiempo.

La utilización del Kakebo es bastante sencillo. Al principio de cada mes, uno se sienta ante su Kakebo (un libro para llevar las cuentas domésticas) y piensa detenidamente y en función de sus rentas y sus objetivos cuanto le gustaría ahorrar y como puede alcanzar esos anhelos vitales de las familias. Ese diario o agenda económica japonesa contiene espacios para que puedan irse anotando el gasto semanal, así como poder observar y analizar sobre
los gastos en los que se incurren y reflexionar sobre lo que se ha hecho en meses anteriores.

Precisamente esa es una de las labores profesionales de los educadores y planificadores financieros miembros de la AEPF. Normalmente los educadores pueden ayudar a los ciudadanos a aprender a gastar bien, convirtiendo la tarea de ahorrar en una rutina. Es más los educadores le ayudarán a detectar en que partidas de gasto pueden hacer un mayor esfuerzo para llegar a conseguir que el ahorro se convierta en algo habitual, con el menor esfuerzo posible para la persona. El educador le enseñará cuales son los gastos necesarios y opcionales de sus hábitos de consumo.

Al igual que cuando se realiza el Kakebo, el educador y planificador el ayudará a ahorrar respondiendo o planteándole de cuestiones claves en el presupuesto de los hogares.

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